sábado, 29 de noviembre de 2008

coming down

Quisiera poder, te veo:
alzas tu cabeza hacia mí con denuedo,
con muda desesperación.

(¿es admiración eso que veo en tus ojos,
admiración mal puesta ante lo incólume de mi destino?)

Y yo y nosotras, solas no podemos:
ellas son más, pesadas y malévolas.

Ellas son: tienen un destino, un recorrido y un final ya previsto de antemano.
Nosotras estamos: atadas a una suerte que no es la nuestra, a designios que jamás buscamos.

¿Es esto todo lo qué somos?
¿No hay nada más?

Quisiera, por eso, hacer lo que me pides en silencio:
más, si mi tarea en los días soleados es incompleta,
en los de lluvia es imposible.

A veces permitimos, de pura flojera, que nos gane la imaginación:
una, dos, ¡está vez si podremos!, tres, cuatro...
y todo se desploma tras ese terremoto de aire,
ese que detiene la salvia vital por un momento y nos hace enmudecer.

Quisiera cobijarte, amigo mío, pero somos lo que somos y hacemos lo que podemos:
la lluvia torrencial caerá, nos hará más brillantes, más verdes y quizás más bonitas y...
nos doblará, nos quebrará y a algunas de nosotras se llevará,
cumpliendo así su diabólico destino, mientras nosotras seguiremos aquí:
verdes, sin quererlo; inútiles, sin poder evitarlo.

el que murio y sigue muriendo


el ventilador gira sobre mi cabeza, sórdido,
sobre ese cuerpo que yace sobre la cama

despierto y encuentro el cuchillo -en el pecho-:
yo, que me creía a salvo, a salvo y alejado,
en ese pobladío de La Pampa, donde un árbol es un milagro y la vida, una fatalidad

gira el ventilador: es lo único que se mueve en la habitación

ni moscas, ni gritos, ni corridas: el encierro es total

se acabo la primavera, encuentran mi cadáver,
aquel libro de Piglia que suponía exiliado sobre exiliado;
yo, que me exilie de todos mis errores,
que quise huir de la vida,
yo que morí, morí dos veces

en ese cielorraso, en esa habitación,
encontré una calma que fue siesta
de la que nunca desperté

un cuchillo en el fondo de mi pecho,
un cuarto herméticamente cerrado:
no hubo ni asesino ni mano alguna en la empuñadura...
quiero que sea el Destino que me alcanzo una apacible y pesada tarde de verano.

viernes, 21 de noviembre de 2008

la cosas tienen movimiento

miradas brillantes
fiebre tan normal

dos cuerpos en la noche
no pueden sino explotar

chocan los planetas
vuelan esquirlas
y se encarnan en mi carne

mientras dure la noche
jugaré a hablar en serio
y tu jurarás creerme

las sabanas nos envuelven
de la luz de medias verdades
dichas a contramano

todo termino, mi amor,
es momento de huir
huyo del suplicio del amor
la insoportable novedad hecha constumbre

(pintura: nicolas 20, http://tehellet.blogspot.com/, click en la pintura para enlace directo)

lunes, 17 de noviembre de 2008

Pronunciamientos




Nos hacen hablar de amor, para que no nos acordemos de lo otro. Me gusta el amor, pero no puedo sino sospechar de tanto dulzura flotando en el aire.

¿Qué es lo que no quieren que sepamos?

Sí, queridos míos, ya sabemos que nos están engañando. Tanta mercachifle dando vuelta, tantas palabras regastadas, tanto pensamiento inútil.

La cuestión es simplísma. Te gusta alguién, se lo decís y listo. O no. Next! (dijo the soup nazi).

Hablemos de lo importante. Si me quedo o si me voy. Si vengo o me estoy yendo.

Y un fantasma recorre Europa. El de los escritores esos que pensaron que lo que hacían servía para algo más que adornar anaqueles y producir crítica de la crítica. Crítica al cuadrado.

Quiero cambiar el mundo, dicen unos. Los humanistas que nos tratamos mal, que la violencia es mala. Ni hablar de economía, que es para estupidos (¿no Clinton?). Y menos de educación o clases sociales. Yo quiero tener un millón de amigos, y si se parecen a mi mejor.

Love!

miércoles, 12 de noviembre de 2008

cuando pa' san pedro me voy

camino apurado por lugares turbulentos
y eso me impide apreciar la belleza de tus calles
¿es qué tendré que recurrir a la violencia?

¡pardiez, vive dios, un puñal por la espalda!

y ahora si
últimos segundos

estrellas smoggeadas
un ave parda sobre la acera

el perro que se me acerca
huele sangre
huele fin

ojos oscuros
insondables
sin redención

me muero, mi amor,
sin decirte adiós

(cierro los ojos) siento tu palma sobre la mía, cálida
tu respiración cercana, tu boca húmeda

(abro los ojos) gracias a dios que duermes,
lejos de esta noche primaveral y esta sangre que se acumula a mi costado

santo tomás hundió su lanza en mi duda
y me desangro de pura desidia

martes, 11 de noviembre de 2008

thorns der nacht


cuando las palabras huelgan
y sólo es el viento el que suena

cuando hacia arriba se oye hueco
es lo de abajo lo que trae agua al río

una tormenta de verano no es más que eso...
                                                              ruido

yo prefiero una suave llovizna
de esas que se posan sobre todos y todo

las copas de los árboles lindantes
se mecen al son de esta melodía invisible