viernes, 5 de diciembre de 2008

y el pueblo dónde está

Creo que lo peor que le ha pasado a Eugenio Rise es haber caído en la cuenta que nació en el momento equivocado.

Ya no hay gestas heroicas en las cuales probarse, las revoluciones perecieron y las que quedan son de mentirita.

¿Es valiente el qué se defiende del asaltante? Es valentía mal aplicada. Defender mi derecho a la propiedad es como defender el de cualquier otro burgués muerto de hambre.

Ni siquiera está permitido gritar HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE, haciendo la V y pensando que si Evita viviera, sería Montonera.

(Perón fue siempre un poco fascistoide e inclinado a lo sórdido, mientras que Evita, me da la impresión, si viviera, sería de Guardia de Hierro o el C de O. Pero qué se yo, ¿no? Hay que reconocerle al Viejo, eso si, el crear una organización bien del realismo mágico. Por eso el Gabo apoyo en mas de una oportunidad a la Orga: eran la prueba viviente de su literatura, con ellos levantaba cualquier periódico de la época y decía ¡ja, vieron, che, yo tenía razón -bueno, quizás no hubiera dicho "che" pero supongo que la idea se entiende.)

Eugenio Rise, que he decidido ser yo, transito la década de los 70 dormido en el regazo de su madre. Cuando despertó, cuando revivió, ya era tarde. El tren de la victoria ya había pasado y aunque la estación terminal había sido derrota, no pudo evitar el desencanto.

Salgamos entonces a las calles a desempolvar cánticos

ya van a ver cuando venguemos a los muertos de Trelew

que lindo, que lindo que va a ser, el Tío presidente y Perón en el poder

que lindo que va a ser el Hospital de Niños en el Sheratón Hotel.

Y no crean que lo que digo es del todo imposible, aunque el final, no por previsible, hubiera sido menos interesante.

(En esta “Patria Montonera”, Firmenich, Norma Arrostito, Fernando Vaca Narvaja y Perdía siguen en la Casa Rosada treinta y cinco años después de haber llegado al poder y conservan oficinas con cientos de asesores (...) Se metieron con una Evita que se hace gorila por despecho.)

Cuando nos demos cuenta que el futuro hace rato que ya fue y el pasado solo sirve para que viejas cincuentonas lean libros y se horroricen ante la desfachatez de un grupúsculo de jóvenes que vaya a saber uno que habrán hecho, solo en ese momento volverá la Revolución. Mientras tanto dediquémonos a bloguear y a abrir la puerta para ir a jugar. Porque Dios no juega a los dados...

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