viernes, 10 de abril de 2009

metronómo

Pintura de Pedro Subercaseaux
tarde habitual en baires:
húmedad, sol pero árboles,
frondosos y antiguos

camino,
transito las calles del comisario Yrigoyen,
vetusto Balvanera

y escucho voces disímiles
por sobre la melodía en mis oidos:
cocoliches de nuevo cuño

este crisol que supimos conseguir,
ese que nos conflictúa y me persigue
y define quienes somos

tan iguales y tan distintos
y eso de para todos aquellos
que desean habitar

ni mejores ni peores
así somos y lo prefiero
y el síroco golpea mi rostro

no, no golpea, acaricia...
unos dedos que rozan
y me recuerdan quien soy y porque

señal inconfundible
veredas rotas que sortear
lo único que no extrañe en mi peripatética travesía hacia el interior de mi interior

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