domingo, 5 de julio de 2009

mucho, mucho ruido


piojos que pelean hacia adelante
es estéreo escucho otra vez
mientras el árbol rejuvenece y pierde fuerza
y los machous de tanto desgañitarse se vuelven blanditos

un fitito viejo en el patio de mi casa
rengo de tanto pelearla
mientras el pelado de la vereda de enfrente
termina por barajar y dar de nuevo

y el negro quedo pálido de tan muerto
y apaga la luz, apaga la luz
que en el río no se ve, jamás se vio
de tanto nadar contracorriente

yo los veo pasar y me digo: - ¡que boludos!
pero de tan quieto, seguro que el boludo soy yo:
quiero escribir mi versión del asunto
para no olvidarme de aquél que ahora soy

el bocha está del mambo
a iván no lo conozco, ya llegará,
esos divididos por el horror de saberse irremplazables:
fuíste engañado, amigo, y si no sabés también

no hay vueltas, querido
de trastos nos rodeamos
hasta que la casa se llena
y no te deja vivir más

2 comentarios:

Sol dijo...

'hasta que la casa se llena y no te dejas vivir más'

Me encantó ese último verso.

Un abrazo.