domingo, 9 de mayo de 2010

mientras miro


es fácil escribir sobre flores, campos y mujeres
ahora si yo quiero escribir sobre la vida en las ciudades

(más de moderna que de vida)

tengo que hablar de la urbe, lo gris y lo ajetreado
el dinero no se puede convertir en buena poesía ni siquiera en mala,
llegado en caso
sólo en un libro de poesía,
que puede ser bueno o malo
como poema de oficinista aburrido,
uno apagado y cansado de no tener nada, ni ambiciones
uno de esos que están resignados a nunca ser publicados

estoy en un centro comercial
y puedo hablar de la gente, de sus colores y de los que me rodean;
también puedo alterizarme o deshumanizarme
pero nunca del lugar, sólo del cuerpo,
porque el dinero me ata y me apremia
todo esto mientras veo gente pasar
y trato de imaginar sus vidas
y trato de imaginar como escribir

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